CAPÍTULO #10, HOY UNA DE “MACRO”

Llevamos mucho tiempo escuchando y leyendo en todos los medios de comunicación, noticias relativas con la política monetaria expansiva que se viene desarrollando, primero en los Estados Unidos y más “recientemente” en la zona euro.

Antes de nada y para aquellos que lo tengan olvidado, habría que definir a que llamamos política monetaria. De una forma más o menos académica, podríamos decir que, consiste en la acción consciente (aunque no lo tengo muy claro lo de la consciencia) de las autoridades monetarias (de una país, unión monetaria), o la inacción deliberada, para cambiar la cantidad, la disponibilidad o el coste del dinero, con el objeto de contribuir a lograr algunos de los objetivos básicos de la política económica. De esta forma tan rimbombante, lo único que se quiere decir es que se persigue el control de la cantidad de dinero en circulación de una economía.

Hasta aquí estarían de acuerdo las dos corrientes del pensamiento económico imperantes, la keynesia y la monetarista, si bien cada una interpreta la política monetaria de diferente forma, de esta manera:

Los keynesianos, actuarán alterando los tipos de interés porque piensan que, repercutirá sobre la inversión (si se baja el tipo de interés, el coste de endeudarse de las empresas será menor y se embarcarán en nuevos horizontes, aumentando la inversión), y en consecuencia, también sobre la producción y consiguientemente sobre el empleo.

Los monetaristas sin embargo, distinguen entre los efectos de la variación del dinero a corto y largo plazo. Sostienen que, a largo plazo,el dinero tiene un efecto difuso, mientras que en el corto plazo puede producir importantes efectos reales.

Si bien ambas posiciones observan que, al aumentar la cantidad de dinero los tipos reales de interés bajan, para los monetaristas y por lo que anteriormente hemos dicho, comprueban que los tipos suben incluso por encima de su nivel inicial, explicando esto por los efectos:

a) Efecto liquidez, al aumentar la oferta de dinero, disminuye el tipo de interés (por cambios en la composición de activos de los agentes económicos), de este efecto hablaremos más tarde, porque es el que afecta a los mercados (la especulación que tanto nos apasiona).

b) Efecto renta, al aumentar la oferta de dinero, disminuye el tipo de interés al principio por lo que aumenta la inversión, con el consiguiente aumento de la renta, con lo que aumenta la demanda de dinero y por último vuelve a subir el tipo de interés.

c) Efecto Fisher, al aumentar la oferta de dinero, se incrementan los precios reales que provoca un aumento del tipo de interés nominal.

Según los monetaristas, si el aumento de la oferta de dinero es continuado, el efecto renta y el Fisher pueden ser superiores al efecto liquidez.

Desde el lado keynesiano, el efecto liquidez es el único relevante, luego si se aumenta el tipo de interés se esta llevando una política monetaria contractiva y si se disminuye el tipo de interés, significa que la política monetaria es expansiva.

Pero dejémonos de tanto rollo académico y vayamos a lo que nos importa a los que queremos especular en los mercados.

Desde hace ya muchos años, salvo pequeñas subidas de tipos que posteriormente tuvieron que dar marcha atrás, la política monetaria USA viene siendo expansiva, Alan Greenspan, ya se encargó de aplicar políticas Keynesianas aumentando la oferta monetaria bajando los tipos de interés, esta misma política fue seguida por su sucesor Ben Bernarke y más tarde por Yellen (aunque ésta ya casi se ha quedado sin el cartucho de poder bajar los tipos de interés porque andan ya por los suelos).
Cuando parecía que ya se había acabado el recurso a la rebaja de los tipos de interés, so pena de imponer unos tipos negativos, han echado mano de la famosa ecuación que se estudia en economía, conocida como ecuación de Fisher (esta ecuación nos permite analizar la relación entre el dinero, los precios y la oferta monetaria).

La ecuación es muy sencilla y nos dice: M*V = P*Y, teniendo en cuenta que:

M (dinero disponible en la economía), V la velocidad de circulación de dinero (la doctrina no es pacífica en cuanto a lo que es V, pero podemos definirla como el numero de transacciones que es posible realizar durante un período determinado de tiempo), P el nivel de precios e Y (demanda agregada, los bienes y servicios intercambiados).

Como quiera que ya han estrujado tanto la ubre de la vaca (la bajada de tipos), ésta se ha quedado sin leche, y ahora por arte de “birli birloque”, se sacan un conejo de la chistera y emplean la famosa ecuación de Fisher, para intentar aumentar Y ( que ya hemos dicho lo que era), y lo hacen aumentando uno de los factores de la igualdad (lo que haría cualquier colegial de primaria), y así a través de aumentar la M, provocan el aumento de uno de los factores del otro lado de la ecuacion para que se mantenga la igualdad ( poco más o menos el milagro de los panes y los peces).

Todo esto que estamos relatando, viene a cuento porque hace unos días he estado viendo y escuchando un vídeo de José Luis Cava (esto último debiera parecer obvio, pero cuando se atiende a José Luis, hay que prestarle atención con los cinco sentidos, porque “nunca da puntada sin hilo”), en el que entre otras cuestiones habla de la oferta monetaria (el dinero en circulación, la M de la famosa fórmula, él en concreto se refiere a la oferta monetaria ajustada) y las consecuencias que su aumento provoca en los mercados (y que su efecto es balsámico para los mercados, pues provoca continuas subidas de éstos).

Llegados a este punto, es cuando procede que hablemos del efecto liquidez del que hemos hecho mención antes. Decíamos que por este efecto, al aumentar la oferta monetaria se producen decrementos en los tipos de interés (con la bajada de los tipos de los bonos de referencia), de modo que, el dinero de los bonistas migra hacia activos más rentables y ahí es donde José Luis ponía como ejemplo que, si los beneficios de las empresas del SP eran superiores al tipo del bono americano a 10 años (T-bond), la subida de las bolsas estaba asegurada.

Igualmente comentaba José Luis que, en las facultades de economía y escuelas de negocios no se estudiaba la oferta monetaria ajustada, y es cierto, de ello puedo dar buena prueba, pues en mis años de Facultad nunca vimos ese concepto, así como en los libros de economía tampoco se tiene en cuenta. Pero sigamos con José Luis, quien hacía referencia a la página de la Reserva Federal de San Luis para poder seguir a este agregado monetario.

Para hacernos una idea de lo que es la base monetaria ajustada, la podemos definir como la base monetaria menos los redescuentos y otros créditos de corto plazo concedidos por el Banco Central al sistema bancario, y que para muchos autores se trata de una variable exógena (es decir que dependen de variables externas al modelo) y concretamente consideran que está bajo el control de las autoridades monetarias. De ahí que José Luis la tenga muy en cuenta, y como buen especulador la tenga siempre presente en sus operativas.

Todo esto en realidad, a nosotros y a nuestra forma de operar en tan corto plazo de tiempo no nos tiene que preocupar mucho, nos gusta especular pero en el “supercortísimo” plazo ( en 1 y 5 minutos, eso no quiere decir que no llevemos nuestros recuentos de los índices en horario, diario e incluso semanales), pero entendemos que siempre es bueno conocer porque la bolsa USA se encuentra en máximos históricos, mientras la europea no acaba de levantar cabeza ( a parte de que existan otras razones de índole económico, polítcas, etc…). De la importancia de la política monetaria nos damos cuenta cada vez que “abren la boca”, Janet Yellen y su homólogo en europa Mario Draghi por las oscilaciones que provocan en los mercados, sus declaraciones posteriores a la reuniones con sus respectivos Consejos de la FED y BCE.

Adjuntamos gráfica en la que se compara la base monetaria ajustada con la evolución del SP 500, en el que se ve una perfecta correlación entre ambos.

fred