De trader nihilista a anarcotrader.

Hoy vamos a dejar en paz a Elliott (sin que sirva de precedente, pues es nuestro “faro”), ya habrá tiempo de volver sobre su teoría, y ahora vamos a fijar nuestra atención sobre la filosofía.

Ya sabéis de nuestra “mala costumbre” de acercar el trading a las ciencias, pues bien hoy lo haremos a la filosofía. Alguno se preguntará cómo podemos relacionar el trading con el nihilismo, corriente esta filosófica, perdón, mejor dicho movimiento histórico peculiar de la doctrina occidental que, en alguna de sus variantes nos acercaría incluso al nacimiento de los movimientos anarquistas, y la pregunta no es baladí, pues mezclar movimientos ácratas, seguidores de las teorías de entre otros de Bakunim, que propugnan acabar con el Estado (esto no sería lo peor), no parece a primera vista que tengan que ver mucho con los mercados de capitales, contra los que también se posicionaron duramente.

Nietzsche acuñó una frase, “Dios ha muerto, queriendo decir con ello que, nos hemos quedado sin “brújula”, sin sentido que darle a nuestra vida. Siguiendo con el filósofo Alemán, y en sus padecimientos nihilistas, nos enumera tres grandes momentos en su particular nihilismo:

1.- El momento de la tremenda duda, de la desorientación radical y de la pérdida de sentido.

2.- El de la reflexión, del distanciamiento con respecto a la tradición del pensamiento platónico-cristiano.

3.- Nihilismo como punto de inflexión hacia una nueva perspectiva del ser y del hombre, momento de la nueva valoración sobre la vida, la esperanza.

Y bajo estas premisas, ¿cómo hemos llegado a calificar al trader de nihilista o de anarcotrader?, pues bien, seguidamente os daremos alguna que otra pista que desvelará este misterio.

Recientemente he leído en algún blog, un artículo en el que su autor se declaraba como trader profesional. En dicho artículo, relataba las “peripecias” personales que le habían acontecido a lo largo de su vida dedicada al trading, y las diferentes etapas por la que había pasado hasta dedicarse hoy en día de forma profesional y ser éste su medio de vida.

Leyendo el artículo me reconocía en muchas de sus cuitas, salvo en una, concretamente la de haber llegado a convertirse en trader profesional (nosotros no somos profesionales y no nos cansamos de repetirlo “bien alto”, nos dedicamos a esto “porque nos gusta y porque nos divierte…” y además porque nos procura unos ingresos extra que cuando llegan son siempre bienvenidos).

Pero vayamos a lo que nos ocupa, para nosotros el trader nihilista, es ese “lobo solitario” (igual me he pasado, hoy ese término tiene otras connotaciones más terribles), lo dejaremos en “lobo estepario” (como el de Hermann Hesse) que, tras haber sido duramente tratado por los mercados, al igual que Nietzsche nuestro traider nihilista pasa por sus particulares etapas:

1.- Recela de la bondad del mercado, duda de que el precio sea realmente el producto del cruce de la oferta y la demanda (nosotros en muchas ocasiones también dudamos, ya habréis leído en más de una ocasión nuestras quejas al respecto), y se encuentra perdido y desorientado, y al igual que Nietzsche, proclama a su forma a los “cuatro vientos” que Dios ha muerto, cuando se queja de las emboscadas que el mercado le tiende y el quebranto que estas celadas producen en su cuenta.

2.- Como consecuencia del recelo a los mercados, el trader se aparta y se distancia de éstos, tomando un rumbo errático, buscando nuevos “horizontes”, que le puedan resarcir de los quebrantos en su cuenta, y se aventura en mercados poco conocidos y mucho más opacos, en el que los “trileros” de las mesas de operaciones desplegan sus tentáculos todavía con mayor facilidad y maldad.

Es el momento en el que nuestro trader, cree haber encontrado un sentido a su sistema, accede a instrumentos financieros complejos (más cercanos a los juegos de casino que productos de inversión), o “repta” entre valores de pequeña capitalización y valor nominal, en los que pequeñas variaciones en sus nominales, provocan escandalosas y llamativas (al menos para la codicia) variaciones porcentuales.

Nuestro traider a modo de panoplia, se ha creado una coraza a su alrededor para protegerse, pero esa coraza que aparentemente le protege, le hace impermeable a lo poco bueno que le pueda venir del exterior, y es reacio a dejarse guiar, pues duda de todo y cuestiona todo, este el momento en el que pasa de traider nihilista a convertirse en “anarcotraider”.

Son muchos los que no logran zafarse de esta situación (la gran mayoría), y más pronto que tarde, sucumben a sus vanos intentos de hacerse un sitio en los mercados (el mercado disciplina a los todos sus intervinientes, y no es buen ecosistema para el “anarcotraider”).

3.- Por último, algunos logran no convertirse en “anarcotraider” y pasan al siguiente estadio, estos pocos supervivientes, son aquellos que consiguen llegar al punto de inflexión del que habla Nietzsche, permitiendo dar a su traiding un giro de 180º, descubriendo su particular “faro” que, los guíe y dirija.

Decimos todo esto, porque los que llevamos tiempo en los mercados, en alguna ocasión hemos sido golpeados por éstos, no somos la excepción que cumpla la regla, y también hemos pasado por nuestra fase de trader nihilista e incluso “anarcotraider”.

El avance de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (internet),  nos ha puesto a disposición de todos (traders incluidos), una cantidad ingente de información (o desinformación) de la que en ocasiones es difícil separar con buen criterio el “el grano de la paja”, y conseguir nuestro “faro” que, nos impida pasar del trader nihilista al “anarcotraider” (pues el paso por el nihilismo parece inevitable).

Para terminar, nos queda decir que cada trader y para no acabar sus días como anarcotraider, deberá encontrar su “faro”, que le sitúe, que le ponga en el lugar adecuado. Nosotros ya lo hemos encontrado, y aquí volvemos a traer a “nuestro querido” Elliott, gracias a su teoría podemos acercarnos a los mercados con un “mínimo de seguridad” y no convertirnos en “anarcotraiders, y lo que es peor, acabar con nuestros días en el trading y con la cuenta “bajo cero”.