” Los últimos artesanos del trading”

Hoy vamos a traer un tema de mucha actualidad, y por otra parte muy socorrido entre los que nos dedicamos al trading.

En alguna ocasión, ya hemos “declarado” bien “alto” que, no somos traders profesionales, y seguimos a los mercados porque nos gusta  y porque le vamos sacando rentabilidad a nuestras operativas (si alguien está interesado en conocer nuestros resultado, lo puede consultar en nuestra página).

Pero lo que todavía no habíamos dicho, es que nos consideramos “artesanos del trading”. No son pocas las ocasiones en las que hemos leído en prensa, escuchado en radio, e incluso visto en programas de televisión, en los que nos hablan de las bondades y maldades de los sistemas de especulación automáticos.

Raro es el brokers que, entre los muchos servicios que presta, no incluya alguno en el que refiere a la automatización de sistemas de especulación. Gracias a los avances de la informática, unido a las nuevas tecnología de la información y de la comunicación, han facilitado la  puesta en manos de todos los que seguimos los mercados (unos más listos, otros mas torpes entre los que nos encontramos nosotros), de herramientas técnicas con las que podamos transformar nuestro particular sistema de especulación, en un “simple” algoritmo que, recoja todas las variables de la ecuación “mental” con la que todos los días nos adentramos en el mercados financieros.

Hemos llegado a tener noticias, de los famosos sistemas de especulación de alta frecuencia, a los que se les atribuye poderes “mágicos adivinatorios”, al poder adivinar las intenciones de los intervinientes en los mercados (como siempre de los minoritarios o retail), y en un alarde de técnica y sofisticación, son capaces de procesar todas las órdenes (en un espacio de tiempo infinitesimal) antes de que nuestras órdenes sean capaces de entrar en los organismos reguladores (es como si los grandes “viajasen” en el ave y los pequeños siguiésemos en el tren “burra”).

El  trading no es ajeno a los movimientos que se viven en la sociedad, hoy día a pesar de que Ikea nos quiera  hacer ver lo contrario, seguimos valorando mucho más aquellos muebles de “auténtica madera” que, los de la marca sueca, en los que la madera brilla por su ausencia. En los primeros, el maestro artesano nos muestra su buen hacer, en cada una de las filigranas y adornos que engalanan la madera, y además perduran en el tiempo.

Pues llegados a este punto, es cuando hacemos alarde de nuestra condición de “artesanos del trading”, pues queremos que se valore el trabajo que desarrollamos, los que a “golpe de pedal”, nos acercamos diariamente a los mercados y nos enfrentamos como Don Quijote, a enormes molinos de viento que, toman formas muy variadas, siendo una de ellas los famosos sistemas automáticos.

Nosotros seguimos la teoría de la onda de Elliot, en 1939 cuando éste publico su teoría en 12 capítulos, por supuesto no existían sistemas automáticos, así como tampoco la cantidad ingente de indicadores técnicos que, ahora mismo, incluso los que vamos a “pedal”, podemos utilizar a golpe de ratón. Una herramienta de lo más sencilla y utilizada como pueda ser una regla de fibonacci, en los tiempos de Elliott la podrían considerar como un auténtico “sistema automático de especulación”, y ahora mismo nos sería muy complicado y trabajoso tener que ir calculado a mano los diferentes niveles de Fibonacci.

Guardo con mucho cariño un libro publicado en  1985 de T.H Steward (como pueden proporcionales dinero los mercados) en el que se explica análisis técnico, a base de papel milimetrado y regla y cartabón. En este libro se explica paso a paso, cómo  llevar al papel milimetrado (lo que hoy cualquier plataforma nos pone fácilmente a nuestra disposición), los diferentes recorridos que efectúa segundo a segundo el precio para su posterior tratamiento.

No queremos volver a esos tiempos, ya sabemos que ese tipo de trading en los espacios temporales en que nos movemos sería imposible, únicamente revindicamos el trading  de los “pequeños”, en el que se valore de forma correcta el trabajo de los que día a día nos acercamos a los mercados, con nuestro particular “papel milimetrado” y nuestra “escuadra y cartabón”.

Puede que los instrumentos técnicos se hayan sofisticado fruto del avance de la ciencia en general y de la informática en particular, pero de lo que sí estamos bien seguros, es que la teoría de la onda de Elliott sigue vigente, porque cada día que pasa estamos más convencidos de ello, y porque lo que es más importante, el mercado nos va dando la razón, y porque además y a pesar de la irrupción de los robot, seguimos viendo que se mantienen las misma “pautas”, si bien es cierto que en ocasiones nos desfiguran más de lo normal las estructura típicas.

Intentar robotizar la teoría de Elliott y nuestra doctrina, pudiera parecer difícil, pero seguro que no es imposible (para eso están los informáticos, matemáticos y estadísticos), pero intentar robotizar el componente  subjetivo (que lo hay) eso ya si que nos parece más que imposible.

En cuantas pautas terminales  hemos visto “presuntas” figuras de agotamiento, en la que es cortada la línea 2-4 y sin embargo se trataba de una falsa alarma, aunque se cumplía al pie de la letra las relaciones de fibonacci. Nuestro querido robot en estas circunstancia, hubiese dado por bueno el corte y habría lanzado su orden de entrada al mercado (largo o corto), si bien el movimiento posterior del precio nos habría echado por  tierra la señal de entrada.

No queremos demonizar a los sistemas automáticos, más de uno que nos esté leyendo ahora mismo, se reirá porque a él su sistema robotizado le funcione. No lo dudamos, cada uno tiene que escoger su sistema en función de su forma de ser, y de que sea efectivo (que nos aporte ganancias), pero lo que sí queremos hacer ver es que y como se suele decir ” no todo el monte es orégano”, y en los sistemas automáticos hay “mucho monte y poco orégano”.

Dicho esto esperamos no habernos hecho muchos enemigos, tampoco nos importa mucho, pues no nos debemos a nadie, y como decíamos al comienzo del artículo, nos somos traders profesionales, especulamos “porque nos gusta y porque nos divierte…” como dirían los Ronaldos.