“PRESING TOTAL”, COMENTARIO DEL MERCADO 22/XII/2017

Llevamos toda la semana quejándonos de lo que estamos observando en los mercados, concretamente en los futuros del Dax y del Eurostoxx, igualmente hemos comentado hasta la saciedad que estamos sin pauta, que los mercados están planos y con pequeños movimientos erráticos.

La teoría de la onda de Elliott, considera la gráfica de los instrumentos financieros, como la representación gráfica de la psicología de la masa. Comparar los mercados de 1939 año en el que Ralph Nelson Elliott enunció su teoría, con los actuales, sería confundir “la velocidad con el tocino”, cualquier similitud entre ambos es pura “casualidad”.

Cualquiera que lleve tiempo en los actuales mercados, sabe o intuye perfectamente que, éstos están dirigidos por lo que unos llaman “manos fuertes” y nosotros simplemente llamamos “los mandones” del mercado.

La teoría económica en un escenario “ideal”, establece una mano invisible (el egoísmo particular del que hablaba Adam Smith), como motor de los mercados, pero en ocasiones esa mano invisible se hace bien visible, y en estos últimos días estamos viendo la “manaza” que hace y deshace a su antojo.

Pero si algo bueno tiene la teoría de Elliott y los que intentamos practicarla (por cierto, hoy Enrique Santos me ha llamado “talibán de Elliott y algo de razón tiene el maestro), es que nos amoldamos a todos los “ecosistemas”, e intentamos ponernos en el lado correcto (como se suele decir “al sol que más calienta”). Esto no quiere decir que nos nos equivoquemos, todos los sistemas de especulación se equivocan, y si no se equivocan es porque no decimos la verdad o la contamos a medias.

La labor del analista que sigue a Elliott es descubrir el sentimiento de la masa que va moldeando las ondas. El especulador que sigue a Elliott es lo que el ingeniero a las ciencias, al igual que éste trata de aprovechar los principios físicos, matemáticos, biológicos, etc para dar respuestas concretas a problemas concretos. Así de este modo el especulador debe encontrar la solución a cada una de las diferentes pautas (el problema de ingeniero) para de este modo posicionarse o no en los mercados según la conveniencia en cada momento.

Así las cosas, y tal como está la situación de los mercados, el analista diría que no hay pauta conocida (que en la práctica es como decir que no la hay) y el especulador diría que hay que estarse quieto y esperar.

Pues así estamos, quietos y en espera de lo que pueda venir. Pasad una buena noche y mañana os esperamos en una nueva jornada de sopor.